Zonas que categorizan solas
Haz un área de color, ponle nombre y deja caer una tarjeta dentro: ya está categorizada. Si la sacas, deja de estarlo. No hay nada más que hacer.
Para iPhone, iPad y Mac
Un corcho infinito donde tiras notas, fotos, enlaces y listas. Las mueves con el dedo como papeles de verdad y las agrupas como te apetezca. Primero lo guardas; luego —si quieres— lo ordenas.
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Mochila
La cala de arriba
JPEG · 3024 × 4032
Viernes a las 18 h
Funciona entera sin cuenta
Ni registros ni pantallas de bienvenida: abres la app y ya puedes clavar cosas.
Cifrado de extremo a extremo de verdad
Si activas la sincronización, los tableros viajan cifrados: nadie más puede leerlos, nosotros tampoco.
Nativa en iPhone, iPad y Mac
No es una web empaquetada: gestos de verdad en el móvil y menús y atajos nativos en el Mac.
En catalán, castellano e inglés
Con el mismo cuidado en los tres. El catalán no es una traducción.
El corcho
Pattio no tiene listas que te obliguen a decidir dónde va cada cosa. Tiene espacio: mucho. Acercas, alejas, y cada tarjeta se queda exactamente donde la dejas.
Cada tarjeta es un papel: la coges, la mueves y cae con la física amable de algo clavado con chincheta.
Un giro leve para que parezca de verdad. Al volver a 0° hace un pequeño imán y queda recta sin que lo pienses.
Las imágenes se redimensionan con los dedos hasta el tamaño que te venga bien en el tablero.
Cámara libre: aleja para verlo todo de golpe, acerca para trabajar en un rincón.
Suficientes para casi todo lo que se te ocurra, y pocas para no tener que elegir nunca demasiado rato.
El pósit de toda la vida, en amarillo, rosa o verde. Para lo que no cabría en ningún otro sitio.
Cuando una idea necesita más espacio que un papelito y quieres escribirla entera.
De la cámara o de la galería, y tan grande como la quieras en el tablero.
Lo pegas y se ve como lo que es: título, sitio y previsualización.
Puntos que se marcan con un toque. Ni proyectos, ni plazos, ni responsables.
Un área de color con nombre que agrupa todo lo que dejas dentro.
Cada tablero mide 4.000 × 4.000 puntos. Suficiente para no pensar nunca dónde cabe una cosa.
Todo entra fácil
Guardar algo tiene que ser más rápido que decidir dónde va. Por eso Pattio tiene cuatro caminos de entrada y todos duran un segundo.
Una cuadrícula que se abre con un toque, con su háptico, para elegir qué pones.
Safari, Fotos, Notas… le das a Compartir, eliges Pattio y el tablero, y ya está ahí.
Trae fotos, textos o enlaces desde otra app —o desde el Finder, en el Mac— y suéltalos en el corcho.
Pegas y Pattio mira qué traes: si es una foto, una foto; si es un enlace, un enlace con previsualización; si es texto, una nota.
Ni formularios, ni elegir categoría, ni poner título. Ya lo ordenarás, si acaso.
El orden, cuando tú quieras
El orden es opcional y llega el día que te apetezca. Cuando llega, Pattio pone herramientas que no dan pereza.
Haz un área de color, ponle nombre y deja caer una tarjeta dentro: ya está categorizada. Si la sacas, deja de estarlo. No hay nada más que hacer.
Uno para el trabajo, uno para el piso, uno para el viaje de agosto. Cada cual con su nombre, y los que ya no tocan se archivan.
El mismo tablero en columnas, ordenado por actividad. Para cuando buscas algo concreto y no te apetece pasear.
Un oscuro terroso de corcho de noche, no el gris de siempre. Sigue al sistema o lo eliges a mano.
Ocho iconos para elegir, para que en el cajón de apps tenga la cara que tú quieras.
La apertura
Como se abren las apps en el iPhone: la tarjeta crece desde su sitio del corcho. No aparece una ventana venida de otro lugar.
La tarjeta se hace grande desde donde estaba, con el texto en medio y las opciones al lado. Siempre sabes de dónde ha salido.
Escribes sobre la tarjeta, sin pantallas intermedias ni botones de guardar.
La arrastras hacia abajo y vuelve a su sitio del tablero, exactamente donde estaba.
Al abrir una imagen ves sus datos en una columnita al lado: tamaño, tipo, proporción y fecha.
En el Mac
Nada de ventanita de iPad paseada por el escritorio: barra de menús nativa, atajos de verdad y cosas que reaccionan cuando pasas el puntero por encima.
Archivo y Visualización donde toca, con sus atajos escritos al lado.
Botones y tarjetas que se iluminan al pasar por encima; arrastrar con el ratón va igual de bien que con el dedo.
En Mac con Apple Silicon. La misma app y los mismos tableros que en el móvil.
Privacidad
Pattio no vive de saber qué guardas ahí. Por eso la privacidad no es una pantalla de ajustes: es cómo está hecha la app.
Los tableros viajan cifrados: nadie más puede leerlos, nosotros tampoco.
Si no creas ninguna cuenta, todo se queda en el dispositivo. No hay servidor que sepa nada.
Al activar la sincronización, todo el contenido —textos y fotos— sale cifrado de tu dispositivo. La clave nunca sale de tus aparatos: el servidor guarda paquetes que no puede abrir.
Es como entras desde un dispositivo nuevo. Nosotros no tenemos ninguna copia; por eso te lo guardas tú.
De verdad: lo que había en el servidor desaparece. Lo que tienes en el móvil se queda donde está.
No miramos qué escribes ni qué clavas, y no se lo vendemos a nadie para que lo mire.
Para entrar: correo con código, Apple o Google. Tú eliges.
Lo que nos preguntaríamos nosotros antes de apuntarnos a nada.
No. Pattio funciona entera sin cuenta: abres la app y ya puedes clavar cosas. La cuenta es opcional y solo sirve para sincronizar los tableros entre tus dispositivos.
Sin cuenta, en tu dispositivo y en ningún sitio más. Con cuenta, también en la nube, pero cifrados de extremo a extremo: la clave no sale de tus aparatos y el servidor solo guarda paquetes que no puede abrir.
La app es gratuita y todas las funciones están siempre ahí, tengas el plan que tengas: lo único que se paga es el espacio en la nube para sincronizar. Gratis tienes 50 MB; Pattio Plus da 5 GB, y Pattio Pro, 15 GB. Los precios los verás en la App Store y dentro de la app antes de comprar nada, y cuando lleguen los tableros compartidos, los invitados no pagarán nunca.
iPhone, iPad y Mac con Apple Silicon. Es una app nativa, no una web empaquetada: en el Mac hay barra de menús y atajos de teclado de verdad.
Si tienes la sincronización activada, entras en el dispositivo nuevo con tu cuenta y el código de recuperación, y los tableros vuelven a estar ahí. Si no tienes cuenta, no hay copia en ningún sitio: el corcho vive en el dispositivo.
Catalán, castellano e inglés, con el mismo cuidado en los tres. El catalán no es una traducción de ningún otro idioma.
Todavía no. Los tableros compartidos llegarán pronto, pero no ponemos fechas hasta que estén.
Todavía no está en la App Store
Déjanos tu correo y te avisamos el día que Pattio llegue a la App Store. Nada de boletines: un correo, y ya.
Solo usaremos tu correo para avisarte del lanzamiento. Nada más.